DR CARLOS BASANTA Y SU NOTA SALUDABLE - - La Desesperanza, un mal que puede ser inducido
 
 

DR CARLOS BASANTA.*
 
 
LA DESESPERANZA, UN MAL
QUE PUEDE SER INDUCIDO
 
 
Que te pasa Luis, no estas cumpliendo el tratamiento, no te veo bien, los exámenes todos están alterados. Ya para que doctor, me responde con voz baja, he hecho varios intentos, usted es el cuarto médico al cual acudo, no puedo controlar eso, cuando me cortaron el pié me desahuciaron. Le interrumpo; te desahuciaron o te entregaste a la enfermedad. Es mi destino mi doctor, a lo mejor Dios quiere que eso sea así, será que estoy pagando un pecado que cometí; ya perdí la esperanza. Luis es un nombre particular, pero su percepción de la vida, de la cual lamentablemente está dejando de ser dueño es un sentir demasiado frecuente; la Desesperanza, más que un obstáculo para recuperar la salud, esta tomando connotaciones de enfermedad, con consecuencias lamentables, no solamente en la esfera sicológica, sino que se extiende al área física como causa y efecto, y que decir del ámbito socio político, donde es común escuchar; para que votar si estos políticos siempre harán lo mismo; estamos en presencia de altos índices de este mal con peligro de convertirse en epidemia.
 
María Luisa Escobar, una Carabobeña, escribió una famosa canción que tituló Desesperanza; una paradójica letra: “Nunca me iré de tu vida, ni tu de mi corazón, aunque por otros caminos nos lleve el destino que importa los dos, te llevo dentro del alma como un tatuaje de sol, y entre mis venas palpita la llama encendida de tu corazón”,  una estrofa que lejos de desaliento indica fuerza, fe, pertenencia y lucha, porque para vivir, la vida tiene que tener sentido; Viktor E Frankl señala: “Quien tiene una razón para vivir, acabará por encontrar el como”. Y esa razón para vivir es la esperanza, cuyo desvanecimiento da origen a la desesperanza, a una percepción negativa y pesimista de sus propias capacidades, con una oscuridad absoluta al final del túnel y con un futuro adverso que no se puede modificar, no hay nada que hacer, una resignación a un destino que dirige otro, humano o circunstancia, a quien le hemos entregado la vida por impotencia.
 
La Desesperanza no nace con la persona, se adquiere, es el resultado de una continuidad de fracasos, de situaciones adversas, de desilusiones, que agota paulatinamente su energía y la capacidad para volver a intentarlo. Los científico descubrieron en animales y lo demostraron en humanos que la desesperanza se puede inducir, y la llamaron Desesperanza aprendida; desde entonces, en la guerra y en la política se elaboran estrategias que conlleven a los enemigos, a los opositores y disidentes políticos a la desmoralización, es frecuente que gobiernos de tendencia totalitaria, expresen el poder, dando la sensación de que pueden hacer lo que le da la gana, el ambiente político Venezolano nos puede mostrar muchos ejemplos; el negar recursos a un hospital y decir que la causa es por estar en lugar gobernado por un opositor, no se puede ver como un error político, es un mensaje al colectivo, “de nada vale votar por el contrario, si aquí mando yo”, de allí que la desesperanza aprendida es una entidad individual y colectiva, con graves repercusiones sicológicas, físicas y sociales.
 
Es criminal, desalentar y asesinar los sueños colectivos por el poder, la desesperanza aprendida, no solamente aleja a los contarios de los centros de votaciones y convierte a la población en sumisos vasallos, incapaces de luchar por los cambios, individuos neutralizados con parálisis socio política. La baja exagerada de la autoestima que genera puede terminar en depresión grave con todo los que ella implica; esta considerada la desesperanza como un factor de riesgo para enfermedades Cardiovasculares, estudios han demostrado, que las personas con desesperanza que han sufrido enfermedad cerebro vascular han tenido una recuperación mas lenta que personas sin desaliento, otro estudio encontró en mujeres una asociación importante entre la desesperanza y un engrosamiento inesperado de la arteria carótida, el principal surtidor de sangre del cerebro. No hay duda de los efectos de los estados emocionales sobre lo físico, ni del ya mencionado obstáculo terapéutico de la desesperanza.
 
PILDORAS DE TU MÉDICO
Podemos salir de la desesperanza, es nuestra obligación, es necesario que retomemos el timón del barco de nuestras vidas. El Orientador conductual Msc Renny Yagosesky sugiere los siguientes pasos para vencer la Desesperanza aprendida:
1.    Comprender que se trata de una percepción y no de una realidad inamovible.
2.    Asumir que todo pasa y que cada día es nuevo y está lleno de posibilidades y potencialidades.
3.    Buscar formas creativas de abordar la situación valorada como amenaza.
4.    Apoyarse en personas que tengan otros recursos que uno no posea.
5.    Reevaluar o reconceptualizar la situación en busca de ángulos positivos.
6.    Aceptar, adaptarse y esperar un mejor momento para actuar, si se considera que realmente nada puede cambiarse aquí y ahora.
7.    Centrarse en los recursos, dones y talentos, en vez de enfocarse en el problema o en sus posibles consecuencias negativas.
Es nuestra responsabilidad luchar por un futuro mejor, porque es la herencia que dejaremos a nuestros hijos, debemos ser ejemplo de lucha, de `progreso y no de entrega y mediocridad.
"El hombre es una criatura de esperanza e inventiva y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas."
Tom Clancy
VACUNAS CONTRA EL ESTRÉS
-       Mi mujer me convirtió a la religión
-       ¿Y como es eso amigo?
-       No creía en el infierno hasta que me casé con ella
 
Estaba San Pedro recibiendo a las almitas en el paraíso:
  - Ven hijo ¿de donde eres?
  - Peruano San Pedrito.
 - Pasa hijo al paraíso -dice San Pedro.
   Llega otro:
 - Ven hijo ¿de donde eres?
 - Chileno San Pedrito.
 - Pasa hijo al paraíso -dice San Pedro.
 Llega otro:
 - Ven hijo ¿de donde eres?
 - Argentino, por supuesto!
 San Pedro se queda pensando y le dice:
- Pasa hijo... ojala te guste.
 
Hasta nuestro próximo contacto.
*Medico. Magíster en Salud Pública.
E. mail basantac@cantv.net
Twitter: @drcarlosbasanta
 
 
 
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